Fue el año 1.860 cuando, un hecho casual, hizo fijar la atención de las gentes en las aguas y lodos de lo que hoy es el Balneario. Fue debido a un animal, a una ,"cochinita" que tenía inflamadas las articulaciones de los miembros y que, imposibilitada de todo movimiento, no pudo seguir a la piara que cuidaba el guarda de una extensa finca a la que entonces pertenecía el valle de -El Raposo-. El guarda que tardó un día en darse cuenta de la desaparición del animal, salió en su busca y observó que quedó tumbada en una de las charcas del arroyo que atraviesa el valle y estaba cubierta de lodo. Creyéndola muerta la zarandeó y fue grande su asombro al ver que, se levantaba con gran soltura y agilidad; y desde entonces desaparecieron en la cochinita todos los síntomas de enfermedad. La noticia cundió de boca en boca, y los habitantes de los cortijos inmediatos y de los pueblos cercanos empezaron a utilizar las aguas de las charcas para bañar en ellas a toda clase de animales inutilizados por el reuma, y todos se curaban o encontraban gran alivio en estas aguas. Los hechos eran tan evidentes, tan poderosos los medios curativos de las aguas, que bien pronto no solamente eran animales los que sanaron; sino que numerosas personas con dolores, quisieron también probar la virtud de las aguas; y como los resultados eran siempre satisfactorios, de año en año fue mayor el número de enfermos que acudían a tomar las aguas de La Cochinita, en busca de su curación, y al fin, aquel lugar adquirió fama y sus aguas fueron consideradas como un remedio eficaz para un sin fin de padecimientos, y, en especial, para las manifestaciones dolorosas e inflamatorias.
En el año 1886, se construyó el hotel y entonces funcionó como Casa de Baños, hasta que en 1926 fue declarado por Real Orden de Utilidad Pública y considerado como Balneario. En el año 1944 entra en el accionariado de la sociedad la Familia Cortés fue Don Carlos Cortés quien compra el 50% del Balneario y se constituye la sociedad Hidalgo y Cortés, con posterioridad fue Don Antonio Cortés Muñoz (padre de los actuales accionistas) quien se hizo cargo del balneario y llevó la gestión y administración junto a su esposa Doña Pilar Moro Moraño, tras el repentino fallecimiento de Don Antonio Cortés en 1997 sus cuatro hijos (Ignacio, Gonzalo, Álvaro y Jaime) junto con su viuda compran el restante 50% de la sociedad a la Familia Hidalgo y constituyen la actual sociedad Balneario El Raposo, S.L. e inician un periodo de obras, reformas, ampliaciones y crecimiento de la Sociedad muy importante, dotándolo de todos los servicios y comodidades actuales. Recientemente le ha sido concedida la “Q” de calidad en hotel y balneario, siendo el único balneario extremeño que dispone del prestigioso distintivo concedido por el ICTE.





